
de "Todo lo que usted siempre pensó sobre los hombres...y nunca se animó a decir"
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© Laura S. Schapira
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fragmento del Capítulo: Para el místico y el religioso
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Este capitulo hay que leerlo cuando nos encontramos en estados místicos.
Entonces, Biblia en mano, una se pregunta: "¡Dios!, qué habré hecho para merecer ésto?" ("ésto" viene a ser él).
O también: "¡Mi Dios! ¿cuándo desaparecerá?"
Así es que en uno de esos vuelos místicos, encontré los Diez Mandamientos que les fueron otorgados a esos seres que indiscriminadamente dicen llamarse hombres .....
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Octavo: Miente siempre.
Miente mucho. Miente todo el tiempo. Miente sobre cualquier cosa. Díle por ejemplo, que tu madre se llama Luisa cuando en realidad se llama Anacleta de los Cantares.
O díle que tienes un perro cuando jamás tuviste uno.
O cuéntale que estás sanísimo cuando en realidad tienes un cancer incurable.
Díle que eres soltero cuadno estás casado en segundas nupcias.
O que tienes treinta y dos años aunque tengas treinta y cinco.
Miente, miente. No dejes de mentir.
Trátala de estúpida. En poco tiempo, ella te perseguirá hasta la calle, gritándote algunas verdades, como ser: "¡Idiota!"
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Diez: No codicies mujer ajena
¿Que se va a enojar porque tú miras a otra mujer en un boliche?
No, mucho peor: se te va a reír en la cara, mientras se franelea a otro guacho mucho más fuerte que vos, en la mesa de al lado.
Ten cuidado, que peor que unos sopapos en privado son las risotadas en público.
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Todos los derechos reservados
Editado por la Mandíbula Mecánica-grupo Editorial Planeta
1996